Una mente inquieta y estresada nos aleja de
la sabiduría del corazón. Por
el contrario, una mente relajada y dispuesta
conecta con esta sabiduría, llevándonos
a una vida más plena y auténtica
con uno mismo.
Se va desarrollando así, a través
de la meditación, una mente intuitiva
la cual es más amplia y creativa. Una
mente relajada que trabaja junto al corazón
produce sanaciones físicas, mentales
y espirituales, y ante todo, facilita un crecimiento
más integral del verdadero SER.
La meditación ayuda a vivir en el “aquí y ahora”, es decir, en el “momento presente”- en el espacio-tiempo donde realmente transcurre la vida.