El masaje nos otorga un modo de hacer frente
a las presiones cotidianas de una tensa jornada.
La rigidez es consecuencia de un modo de vida
a la que nos hemos habituado siendo necesario
sanar para facilitar la evolución personal
y la prevención del dolor físico-emocional
y la enfermedad.
El masaje es un acercamiento energético-intuitivo
al cuerpo, que genera armonía y bienestar.
Se produce una mayor comunicación y equilibrio
en el cuerpo-mente.
Las manos canalizan energía de sanación, nutren, y ayudan a concientizar cada zona corporal, y de ese modo integrarlas a la persona. El masaje puede significar un viaje hacia la comprensión de nosotros mismos; un modo ideal para descubrir las propias sensaciones, las experiencias presentes y pasadas, reevaluar viejos patrones mentales y de conducta que se deseen modificar para vivir siempre en armonía, integrar la mente con el corazón, y despertar capacidades internas adormecidas.
Coordina Beatriz Kuselman