Obviamente, el descanso físico y psicológico
es muy necesario pero también hemos de
hacer de nuestro descanso un medio de enriquecimiento
interior. Al disponer de más horas para
nosotros, tenemos la oportunidad de hacer un
sencillo ejercicio de reflexión, de acercamiento
a los demás y a lo Sagrado.
Es bueno olvidarnos de la rutina al menos por unos días. Así podremos conectarnos con nuestro Ser interior que no hemos podido oír durante el año. Sin embargo, nuestra Esencia siempre ha estado ahí, acompañándonos hasta en las pequeñas cosas. Tal vez sea el momento de poder descubrirla en el tiempo de mayor sosiego.
En una época de profundos cambios, debemos
ahondar más que nunca en las Raíces
Sagradas de nuestra fe y de nuestra Historia.
¿Cómo podemos hacer ese contacto
con el Yo Superior? Podemos contemplarle en
la creación, disfrutando de la naturaleza
que Él Creador puso en la Tierra: en
los ríos, en la montaña, incluso
en los parques del pueblo. Podemos sentirle
de una forma más profunda participando
en las excursiones, en los trabajos corporales
y en las meditaciones. Podemos verlo también
en aquellos compañeros que comparten
cada día nuestras vivencias. Pero, sobre
todo, podemos hallar a la divinidad en el silencio
y en la contemplación de la naturaleza,
en los cielos profundos y estrellados. En el
diálogo pausado, y en la comprensión
mutua.
"¡Cuántas veces es difícil
encontrar el clima sereno y la atmósfera
distendida para relajarse y meditar, para dialogar
y hacer emerger las mejores cualidades de cada
uno!”
Las convivencias son el espacio-tiempo propicio,
y para muchos casi el único en todo el
año, para dialogar a fondo consigo mismos.
Es importante tener en estos días un
tiempo de conexión serena y tranquila,
hacer actividades en común que nos gusten
a todos, dedicar más tiempo a la dimensión
espiritual, conectarnos con la Naturaleza. Celebrar
la vida danzando, cantando y compartiendo.
Hacemos gimnasia rítmica, charlas grupales,
cantamos y danzamos en un clima alegre y cordial.
Realizamos excursiones a los cerros cercanos,
vemos los cielos estrellados y profundos y celebramos
la vida.
Regularmente El CENTRO CREO realiza al menos
dos viajes al año a Capilla del Monte
donde pasamos 3 o 4 días en convivencia.